lunes, 9 de mayo de 2011

Tu voto por un lonche

Al más vivo estilo del fujimorismo de los 90, simpatizantes de Keiko Fujimori quieren cambiar votos por paquetes de arroz, lentejas, azúcar y latas de leche, productos que debido al alza del precio de los alimentos se convierten en artículos de lujo en los asentamientos humanos que rodean Lima urbana.


La señora Stone se encuentra en sentada al frente de una computadora, con un afán de los mil diablos comienza a redactar un mail, con la dedicación que solo una seguidora fiel podría mostrar, procura  resaltar la necesidad de recolectar víveres y frazadas para llevarlos a los pueblos jóvenes y de esta manera lograr ganar más votos a favor de Keiko. Cautelosa la señora, afirma que es una iniciativa individual — “no vaya a ser que nos hackeen” — que busca contribuir con un granito de arena. Culmina el correo, solicitando un mutis entre los simpatizantes —  “se vería mal en la prensa, estoy segura de ello — y lo envía a todos sus contactos.

En las oficinas de ELMUNDO.es, se encuentra una persona con este correo —  “¿cómo llegó esto aquí? No interesa en lo absoluto ¿Qué hago?” — El investigador se disfrazó de oveja naranja, contactó telefónicamente con una de las promotoras del evento, Jeanette Stone —  “Ese nombre lo he oído en algún lugar” — quien le indicó que los donantes debían llevar 2 paquetes de arroz, 2 latas de atún, 1 paquete de azúcar, 1 de menestras y galleas en bolsa transparente. Con una lista de víveres a la mano, buscó dichos implementos en el supermercado más cercano, se consiguió una canasta cualquiera y los colocó ahí — “Ah verdad, debo colocar las pegatinas huachafas encima” —  sobre estos implementos pegó las “K” de Keiko. Ni bien estuvo listo el paquete, se dirigió con él hacia uno de los centros de acopio, en San Isidro.  

“Debo ir a ese mitin” — decide el incógnito, pero eso no es suficiente, decide ir antes, solo por las dudas. Al llegar busca a alguien con quien pueda conversar, divisa a lo lejos a una señora, la llama a gritos, él se presenta como un seguidor más; ella, como Rosa Castillo, coordinadora nacional de los Clubes de Madres — ¿Será fácil que me de la información que necesito? — Pensó — hiendo en contra de sus dudas, la señora corroboró que antes de la llegada de Keiko Fujimori a los asentamientos humanos son repartidas bolsas con comida. "La gente de su partido llega antes que ella y reparte comida y galletas para que los pobladores estén más contentos". El incógnito trató de disimular su asombro lo mejor posible — “no creo que haya algo peor” — La coordinadora continuó su relato, recordando que antes de la primera vuelta electora era Kenji Fujimori quien repartía directamente víveres y cocinas a gas a los comedores populares como parte de su campaña proselitista.

“La entrega de comida y ayudas durante las campañas electorales del ex presidente Alberto Fujimori está todavía muy fresca en la memoria de los asentamientos humanos limeños. El PRONAA (Programa Nacional de Ayuda Alimentaria) era bastión del presidente Fujimori y repartía alimentos con uso político" — recuerda ella — "Usaba los alimentos con fines proselitistas y también represivos. Las madres tenían que apoyar públicamente a Fujimori y asistir a mítines obligatoriamente, si no les retiraban las ayudas alimentarias”. El incógnito no pudo continuar la discusión, se disculpó con la señora y se retiró lo más rápido que pudo, no podía soportar su indignación, de inmediato envió toda la información que había recolectado a ELMUNDO.es.

Dánae Rivadeneyra leyó con ira la denuncia de ELMUNDO.es, él sabía quien era Jeanette Stone, y quería que todos lo supiesen. Corrió presuroso al teclado, saltaron chispas y por poco se incendia la casa por el ímpetu en que la relató, ni bien culminó su obra, la publicó en LaMula.pe — ¡Cielo santo! — pensó el incógnito, ciertamente le habían malogrado el desayuno, tendría que preparar otro café. Resbaladizos, sus ojos comenzaron a releer el post, según el cual Jeanette Stone utilizaba su apellido de casada para así ocultar su nativo Wolfenson, un indeseable que la ligaba a sus hermanos: Moisés y Alex Wolfenson, condenados por la venta a Vladimiro Montesinos de la línea editorial de los diarios La Razón, El Chino y El Men. Según relató en su juicio el mismo Montesinos, se destinaron al menos 22 millones de dólares para generar en la prensa un clima favorable a la campaña reeleccionista de Alberto Fujimori y atacar a la oposición. — “las relaciones de Jeanette con Montesinos no se limitan a su familia directa, sino que su familia política también tiene vínculos con él” — James Stone Cohen, su cuñado, condenado por tráfico de armas, fue socio de Vladimiro Montesinos y propietario de un grupo de empresas que monopolizó el suministro de material de guerra durante el régimen de Fujimori.

No hay comentarios:

Publicar un comentario