Algunos vástagos, y a veces bastardos, de Drácula
Drácula esparció su influencia a través de varios medios: teatro, radio, cómic, tv, etc. Hablar de todos y cada uno de los productos generados después de la obra de Bram Stoker, sería algo que no podría hacer, por cuestiones de falta de conocimiento y posibilidades de conseguir dichos materiales, es por eso que me limito a hablar sobre mi encuentro con el vampirismo.
Drácula esparció su influencia a través de varios medios: teatro, radio, cómic, tv, etc. Hablar de todos y cada uno de los productos generados después de la obra de Bram Stoker, sería algo que no podría hacer, por cuestiones de falta de conocimiento y posibilidades de conseguir dichos materiales, es por eso que me limito a hablar sobre mi encuentro con el vampirismo.
Eran mediados de los 90’s, era un niño que le gustaba más ver TV que leer las lecturas impuestas por las monjas de mi nido. La primera serie donde vi a Drácula, o a una variante de él, fue en Dragon Ball, en la “saga” de Urenai Babba — creo que así se escribe, la verdad que nunca fui tan fanático como para fijarme cómo se escribían los nombres de los personajes — en la cual Goku y sus amigos se enfrentaban a varios luchadores, entre ellos, el hombre invisible, drácula, el demonio, etc.
Mi memoria se pierde en sí misma, ciertamente no me acuerdo cómo fue el combate, según las imágenes que veo en Google, luchó contra Krilin. Si es que este enclenque tenía siquiera la mitad de los poderes de Drácula me resulta difícil imaginar al pequeño calvo ganándole la batalla.
El vampirismo en sí se adentró a mi mente a fines de los noventa, con la película “Blade”, la cual trataba de un cuasi vampiro que luchaba contra los herederos de Drácula, con el fin de vengar a su madre.
Indagando en mi subconsciente, intento acordarme de cuál fue la primera adaptación de Drácula al cine ¿Acaso la versión de Bela Lugosi? No, aún no existía el canal “Retro” en la parrilla limeña ¿Acaso “Nosferatu”? No, lo vi recién cuando compramos la computadora y después nos colocaron internet ¿Entonces cuál? Ciertamente mi mente me jugaba una mala pasada. Al final, después de mucho esfuerzo, logré acordarme de la trama, mas no del nombre, de la primera película que vi donde aparecía el Conde: según la historia, después de que Judas vendiese por un puñado de monedas a Jesús, Dios lo castigó, maldiciendo su alma, enclaustrándolo a las tinieblas eternas, etc. Básicamente explicaba el porqué de odio del vampiro hacia los íconos religiosos.
Fue en épocas de colegio que me tope con la que sería la primera serie televisiva de la cual me volvería fan: Angel. La trama, a resumidas cuentas, trata de un vampiro que busca combatir contra otros monstruos, muchos de su propia especie, como una suerte de redención de sus pecados pasados, o al menos así percibí su hacer.
Aún recorre en mi memoria el fatídico fin de serie, el capítulo más esperado y a la vez más repudiado en mi ser, no quería que llegara el fin, Angel bien podía continuar luchando otro año más, pero yo sabía, que si la serie continuaba bien podía comenzar a volverse tediosa y terminarían cancelándola. Era mejor que se fuese con la cabeza en alto, que siendo votada a patadas del estrado, y así fue, con su mítica frase: “Let’s go to work”, Angel se dirigió con sus aliados a la última gran batalla de la historia.
Fue en épocas de colegio que me tope con la que sería la primera serie televisiva de la cual me volvería fan: Angel. La trama, a resumidas cuentas, trata de un vampiro que busca combatir contra otros monstruos, muchos de su propia especie, como una suerte de redención de sus pecados pasados, o al menos así percibí su hacer.
“Nosferatu” de Herzog, fue la primera película que me impactó realmente, las otras, más de acción que otra cosa, me parecían interesantes, pero esta película era distinta: todo el juego de las luces, la música y en especial la falta de voces, le confería un aura espectral que no había hallado antes en otras películas de terror. Fue entonces que decidí conseguirme el libro de Bram Stoker, necesitaba leer el libro para compararlo con esa y otras adaptaciones. Esa también, fue una de las primeras, y pocas películas o productos audiovisuales que generó en mi una auténtica necesidad de aprender más. Con un afán casi vampírico, surqué las distintas librerías, tratando de aplacar mi sed de curiosidad, finalmente lo encontré, no sin cierta dificultad, parecía siempre acabarse el lote cuando iba a buscarlo, lo leí de principio a fin y me quedé maravillado. Ahora tenía que obtener la película de la cual había escuchado tanto: “Drácula” de Coppola, que según algunos amigos míos, era la versión más fiel al relato.
Años después, me toparía con otros parientes de Drácula, esos que no eran de Europa necesariamente, algunos venían de una isla llamada Japón. De los varios animes sobre estos monstruos que he visto, hay tres que, a su forma de ser, le rinden tributo al vampirismo: el primero, que me acuerde, fue “Karin”, la historia de una vampiresa peculiar, la cual, a parte de resistir los rayos solares, a diferencia del resto de su familia, por extrañas razones produce sangre, lo cual representa un peligro para ella, ya que bien podría morir. Resumiendo la historia del anime, porque el manga es mucho más trágico, Karin se encuentra con un humano, llamado Usui Kenta, quien posee su tipo “predilecto” de sangre, este humano, inicialmente visto como alimento se transforma, a lo largo de los capítulos en su aliado. El anime tiene un corte humorístico y romántico, con algunos “shots” de tragedia, mas como decía, no se puede comparar con el final del formato impreso, el cual, es mucho más triste.
El segundo gran anime sobre vampiros es “Hellsing”, y se podría decir que el más cercano que me he encontrado a la obra de Stocker — no es que sea una adaptación, ni nada por el estilo, pero se usan personajes del la obra como Van Hellsing y el Conde en sí — y que, con su típica estética en extremo sangrienta, muestra como personaje principal a Nosferatu Alucard, un vampiro que posee grandes poderes, sin embargo, es el vasallo de la familia Hellsing, siendo ahora subordinado de la hija del mítico caza monstruos, llamada Integra. Este vampiro, además de usar sus poderes sobrenaturales emplea armas humanas para aniquilar a otros vampiros o seres inhumanos. No es hasta el final de la serie — en la primera versión, ya que ahora hay otra más actual y fiel al manga — que nos enteramos de una verdad increíble: Alucard es en verdad Vlad Tepes, el famoso empalador.
El tercer, y hasta ahora, el mejor anime de vampiros que me he topado, es “Blood plus”, que cuenta la historia de Saya, una estudiante común y corriente, que por cuestiones del destino se enfrenta a unos monstruos nefastos, que tienen la apariencia de un murciélago amorfo y gigantesco. A través de los capítulos, plagados de violencia, drama y harta expectativa, Saya va encontrando retazos de su pasado que la ligan con estos seres inhumanos.
Debido a la baja cantidad de material escrito que llega al Perú, que parece estar incrementando tímidamente y a velocidad de gasterópodo, no he podido comprar jamás un cómic que hable de Drácula o sobre algún vampiro. Confieso que sería agradable poder conseguirme aunque sea un ejemplar.

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