Un terremoto de 5,2 grados Richter sacudió la ciudad de Lorca aproximadamente a las 16:45 horas. Al menos diez personas murieron y decenas están heridas por el derrumbe de edificios.
En los cuarteles de la Unidad Militar de Emergencias llega una llamada, es el Gobierno que solicita la movilización inmediata de 350 efectivos a Lorca, sin pensarlo dos veces, se lanzaron a la acción. Aún cuando es la primera vez que intervienen como consecuencia de un movimiento sísmico, se dirigirán a las zonas afectadas, y con una dedicación sobrehumana revisarán casa por casa con la misión principal de buscar y rescatar a los sobrevivientes.
"Mi casa se ha rajado la parte de arriba, se ha quedado sin cuadros y sin nada. Gracias a Dios no nos ha pasado nada a ninguno pero ha sido un desastre" — declara una mujer que vive en los barrios altos de Lorca, que no han sido especialmente afectados pero sí han sufrido daños. "Estamos muy nerviosos, porque tememos que vuelva a haber otro terremoto" — asegura Paloma Sanz, residente en la localidad murciana de Lorca.
En el corazón de la sierra de Tercia se cocina una catástrofe: las placas tectónicas han decidido luchar entre sí hasta la saciedad, un diminuto movimiento se asoma entre ellas, parece que no es suficiente, se retuerce y serpentea, con gran velocidad, cruza la autovía de Murcia, visita Mazarrón, Cartagena y Águilas, pero aún así no es suficiente, continúa su marcha caótica, cruza Almería, Albacete y Madrid; finalmente decide instalarse en Lorca.
"Mi casa se ha rajado la parte de arriba, se ha quedado sin cuadros y sin nada. Gracias a Dios no nos ha pasado nada a ninguno pero ha sido un desastre" — declara una mujer que vive en los barrios altos de Lorca, que no han sido especialmente afectados pero sí han sufrido daños. "Estamos muy nerviosos, porque tememos que vuelva a haber otro terremoto" — asegura Paloma Sanz, residente en la localidad murciana de Lorca.
Las calles del centro urbano se despedazan, sepultando en ellas cientos de autos, las personas corren, esquivando los escombros, ven como colapsan los parques. En el Hospital Rafael Méndez los doctores y enfermeras luchan contra la adversidad, uno a uno, evacuan a los diversos pacientes. "Justo acababa de atender a un paciente. Salimos todos a la calle y tuve que atender a gente, algunos con heridas graves, muchos inconscientes, porque las ambulancias no podían llegar. Tardaban más de 40 minutos. Justo ahora acaban de llevarse a un chaval al que le cayó una pared encima, tenía contusiones importantes" —cuenta Virtudes, una médico de la localidad. A lo lejos, varias iglesias ceden ante la furia de la naturaleza, incluso la cúpula del Santuario Virgen de las Huertas quedó destruida.
Dentro de una casa, varios jarrones se vienen a bajo, atraídos por la fuerza de la gravedad, las ventanas se resquebrajan y los estantes de libros se mesen como muñecos de felpa — “He sentido un movimiento fortísimo, con mucho ruido y he pasado mucho miedo” — comenta Juani Avellaneda. En otro lado, los muebles danzan traviesos y maliciosos dentro de la sala, Juana Ruiz los esquiva ferozmente, mientras trata de huir de su hogar. Este, se mese como una gelatina mal preparada, que se disuelve sin gracia — "Se me ha abierto toda la casa y todos los muebles se han caído" — contó la aterrada mujer.

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