lunes, 2 de mayo de 2011

Supresión de un extremista

Hace diez años fue era uno de los personajes más buscados en el mundo, sin embargo, hasta hace poco el nombre de Bin Laden parecía enterrado para siempre en los baúles del olvido. No fue hasta que se anunció de forma sorpresiva que el terrorista había sido exterminado, que su nombre volvió a relucir en las lenguas estadounidenses.

Los medios estadounidenses están algo confundidos, Obama los ha convocado pero no saben muy bien para qué. El presidente se acerca al micrófono, se acomoda su corbata roja y se asegura de tener colocado su “pin” de la bandera estadounidense colocado en su saco negro. “Esta noche puedo reportar al pueblo americano y al mundo que los EE.UU. han conducido con éxito una operación militar para dar muerte a Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, el terrorista responsable de la muerte de miles de hombres, mujeres y niños inocentes”. El presidente afirmó que, tras haber recibido la semana pasada informaciones fiables de los servicios de inteligencia sobre el lugar donde se encontraba Bin Laden, en Pakistán, dio la orden de atacar.
"Esta noche, EE.UU. ha lanzado un mensaje inequívoco: no importa cuánto tiempo haga falta, se ha hecho justicia” — aseveró — "nuevamente se nos recuerda que Estados Unidos puede hacer lo que se proponga. Esa es nuestra historia".

Es 2006, en las oficinas secretas del servicio de inteligencia de los EE.UU. corre un rumor… han hallado una dirección de correo, que supuestamente pertenece a uno de los terroristas más buscados: Osama Bin Laden. Pero debían cotejar aquella información “la precipitación no es una opción” — pareció transcurrir en todas las mentes al unísono — ni lentos, ni sosos, los diferentes integrantes se adentraron a la búsqueda del origen de los correos.
Anduvieron a través de los minutos, navegaron contra las horas y lucharon por meses hasta que en el 2008 lograron hallar áreas de Pakistán donde podría estar escondido el infame. Plasmando un trabajo de investigación, determinaron en agosto del presente año la localización exacta del cuartucho de la sabandija. Tras pugnar en más de media docena de reuniones con su equipo de seguridad nacional, el Presidente Obama dio la orden de iniciar la operación. Domingo por la mañana, es un día común y silvestre en los alrededores de Abbottabad, en Pakistán. Sohaid Athar, una persona cualquiera, oye sonidos extraños, corre a la venta, solo ve la ciudad, saca su cabeza para asegurarse, vio que habían helicópteros sobrevolando el lugar. Alertado, y casi por default, comenzó a relatar lo acontecido a través del Twitter, sin quererlo, iba a ser el primero en presenciar la redada contra Bin Laden.
“La residencia es un fortín” — pensaba un soldado — “Además de altos muros, espacios interiores amurallados y un acceso restringido por tres puertas de seguridad, la residencia principal tiene muy pocas ventanas al exterior y una terraza protegida también por una muralla” — A pesar de las gigantescas adversidades, un pequeño equipo del legendario “Team 6” se adentró a las fauces de lo imprevisible. Las balas volaban en ambos lados, un cobarde agarra a una mujer y la usa como escudo, esta recibe el impacto fatal que le privó de la vida. Un marine, indignado arremete contra uno de ellos, las balas surcan en sus entrañas malditas, la gravedad caprichosa lo atrae al suelo: “Aquí te quedas” — y ahí quedó — uno de los hijos de Bin Laden había muerto. Atravesando un río de implacables guardaespaldas, los soldados llegaron por fin al lugar donde se hallaba él, al cabecilla de Al Qaeda, al actor intelectual de mil y un atrocidades, entre ellas el 11-S, a esa sabandija escurridiza que los había evadido por tantos años. Una bala nadó en el aire, certera y presurosa por irrumpir en la sien, mas eso no bastó, un centenar de compañeras, igual de furiosas decoraron el dormitorio con un rojo escarlata. 
Las tropas estadounidenses, después de la salvaje lluvia de balas, recogieron el inerte cuerpo de Bin Laden, lo arrastraron a través de los pasillos de la gran residencia, entre dos lanzaron al difunto dentro de uno de los helicópteros.
Sobrevolaron a través de los barrios, alejándose cada vez más y más de la civilización. Si bien era un enemigo nefasto, por una cuestión de procesamiento lógico, el primer pensamiento que tuvo que haber aflorado en las mentes de estos “héroes de la democracia”, era respetar la tradición de enterrar al muerto con el cuerpo en dirección a la Meca, mas no fue esa la semilla que se engendró, sino mas bien un desquiciado plan, el cual sería la cereza de la torta de la venganza. Como una envoltura lanzada al suelo, el antes cabecilla de uno de los grupos terroristas más nefastos, fue lanzado al mar Arábigo, contrariando las costumbres islamistas, que solo admiten un entierro en el agua, si el difunto muere en medio de ella, y lejos de un puerto. Portavoces de la Casa Blanca defendieron la acción, calificándola de habitual. Más surgen dudas de este sin sentido, y más cuando el Gobierno estadounidense se niega a mostrar las fotografías de la operación donde eliminaron al terrorista.
Chocando entre sí, esquivando el tiempo y el espacio, cientos de mensajes a través de las diferentes redes sociales, hicieron tronar los cánticos de victoria.
Como una horda furiosa, los comentarios alabando la acción estadounidense no se hicieron esperar, era, después de todo, un día de fiesta, no había muerto un cualquiera, la muerte eligió a un “pez grande”, a un villano, a un indeseable. Todo tipo de justificaciones desde las más absurdas hasta las inentendibles, invadieron al globo. Por otro lado, muy alejado a lo que parecía una euforia general, la Iglesia pidió a las multitudes no celebrar el fallecimiento de una persona, ya que una muerte no es merecedora de regocijo.
“La muerte de Osama Bin Laden no significa que la guerra con Al Qaeda haya terminado” — aseguró Hillary Clinton — “No debemos olvidar que la batalla para frenar a Al Qaeda y su sindicato del terror no terminará con la muerte de Bin Laden. Debemos aprovechar esta ocasión para renovar nuestra firmeza y redoblar nuestros esfuerzos”.

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