miércoles, 27 de abril de 2011

El colosal fénix

“La montaña te ha visto por fin, lo sientes no solo en el gorro de nieve, sino en el pecho de la mole, en las grietas donde, de modo increíble, el sol de mediodía no penetra, dibujando, al revés, líneas diagonales de sombra". Hoy dejó de existir, Carlos Eduardo Zavaleta se encuentra surcando en “El cielo sin cielo de Lima”, a pesar de sus 83 años terrenales, el otrora escritor peruano, se deja llevar como una pluma de gorrión en las fauces de los cuatro vientos. 


“¡Yo soy caracino! Huaraz para nosotros es un pueblo malo, central, capital que se queda con todos los fondos que debería ir a la provincia. Por eso Caraz es siempre rebelde.” Exclama con convicción el escritor, quien recorre melancólicamente en los rincones de su mente, encontrando  en cada esquina, un nuevo recuerdo, desde su infancia en Chimbote hasta su vida en San Marcos,  sus viajes por el mundo como diplomático. Sus constantes viajes en la vida le permitieron conocer el Perú y a sí mismo. Se acuerda nítidamente de las escenas serranas que están en sus cuentos, el paisaje, la gente pobre, pero resistente. “Los ancashinos han pasado tremendos aluviones, peligros, terremotos salvajes. Son indestructibles” — asegura, mientras continúa rebuscando en los baúles del cerebelo.
Originalmente, cuando era joven, su vocación lo guió hacia los estudios en Medicina, a pesar de su gran empeño y sus formidables esfuerzos, los deficientes profesores y los laboratorios en pésima condición, lo hicieron tambalear al punto de que pidió a su padre dejar los estudios, mas este, con cara seria y el ceño fruncido, le dijo severamente que un hombre comprometido a algo debería cumplir su promesa vivo o muerto. Con gran pesar en su alma, arrastró las cadenas de la desdicha por dos años más, cuando al fin, con la ayuda de su hermano Aníbal pudo convencer a su padre que las condiciones jugaban en contra del ímpetu. Fue entonces que el cuasi científico, dándose cuenta de su cariño a la literatura, se enrumbó en una nueva travesía que no abandonó, ni siquiera en sus últimos años. De ese cariño a las letras fue que se engendraron obras del calibre de “El Cínico”, “El Cristo Villenas”, “Los íngar”, etc.  Recibió a través de los años diferentes distinciones como el Premio Nacional Ricardo Palma, Premio de Periodismo Bausate y Meza, entre otros.
Lee mirando el mar, trabaja mirando el mar. “El mar fue mi primer amor” — dice este escritor peruano que nos ha regalado tantos cuentos para amar la sierra. Carlos Eduardo Zavaleta, al cumplir 80 años, sintiéndose bien a pesar de que sus glóbulos blancos llevaban a cabo una batalla contra los gérmenes del resfriado común, tiene ganas de seguir escribiendo. Acaba de publicar “Huérfano de mujer”, una novela corta que narra los avatares de la viudez. Él conoce esa ausencia. Rosa Ugarte, su Tita, se fue hace tres años.
“No, la tengo aquí conmigo, en una urna porque quería ser cremada” — afirma algo cabizbajo — “¿Para qué tenerla en el cementerio? ¿sabes lo que sucede con un cadáver? Después de 48 horas solo hay gusanos en el cuerpo. Yo me niego a eso y también quiero que me cremen”. Las danzantes llamas del horno se encargan de concederle su gran deseo al escritor, su espíritu se levantará colosal, como un fénix, y se elevará hacia las estrellas, más allá de la estratosfera, más allá de la galaxia, más allá del centro del universo, allí donde su querida Tita lo espera ansiosa.

lunes, 25 de abril de 2011

"Concierto/ Daimon del domingo/ La palabra placer"

Aviso: El título es el poema "Del Relámpago" de Gonzalo Rojas


Un adiós a Gonzalo Rojas:







"¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida o la luz de la muerte?"

Falleció el poeta chileno Gonzalo Rojas a los 93 años. Fue galardonado con el Premio Cervantes en 2003. Permanecía en extrema gravedad desde hace más de dos meses debido a un accidente cerebrovascular . El pasado 22 de febrero un infarto cerebral relegó a Gonzalo Rojas a un "estado de sopor", según declaró entonces su familia. Después de pasar por el hospital de Chillán, en el sur de Chile, el poeta y premio Cervantes de 2003 fue enviado a su casa. Desde allí fue trasladado a un centro asistencial de Santiago, donde ha fallecido esta mañana. Tenía 93 años y el infarto le sorprendió cuando trabajaba en sus memorias a partir de los cuadernos en los que anotaba sus recuerdos. Siempre manifestó que no quería que vieran la luz antes de su desaparición.


“Papiro mortuorio/ Imago con gemido/Urgente a Octavio Paz / Playa con andróginos/ Del relámpago/ Diáspora 60”. En el museo de las Bellas Artes de Chile, yacen dos hombres: uno está tendido en un féretro de madera, descansando al fin, después de muchos suplicios; el otro, es un enmascarado, quien a pesar de tener el rostro cubierto no puede disimular su gran pesar ante la inesperada muerte del poeta Gonzalo Rojas. 
Más que su fallecimiento, lo sorprendente fue ese "estado de sopor" sufrido por él, un hombre que no paró un minuto en sus nueve largas décadas de vida. Hijo del técnico carbonífero Juan Antonio Rojas y de Celia Pizarro, nació en Lebu, una pequeña ciudad del Chile meridional -pesquera y minera; "con mucho mito", solía decir él-, el futuro poeta, huérfano de padre a los tres años, ingresó en el internado de jesuitas alemanes de Concepción antes de cumplir los 10. Fue el primero de los interminables viajes de un autor que acumuló casi tantos kilómetros en sus piernas como versos en sus libros.
En medio de una tormenta garrafal, donde el cielo escupía rayos furiosos, uno de los hermanos de Rojas exclamó “¡relámpago!”. Aquellas cuatro sílabas viajaron a través del espacio tiempo hacia los oídos del poeta, quien, al procesar la frase, se percató de la existencia del lenguaje, el cual, acepta que no podía expresar de manera fluida, siendo tartamudo. Sacándole beneficio a la piedra en el zapato, él comenzó a jugar con las palabras, a inventar nuevas y halló fonemas con una suavidad singular, la cual trazó el camino que lo conduciría a la poesía. Él consiguió administrar con voz personal la telúrica herencia poética -y la alargadísima sombra- de Pablo Neruda. Se convirtió así en uno de los dos grandes polos de la poesía chilena. El otro polo, y ahora único, sigue siendo la irónica antipoesía de Nicanor Parra, que, tres años mayor que Rojas, le sobrevive.

Realizó sus estudios secundarios en el Internado Nacional Barros Arana, surcó los cursos de derecho y pedagogía en la Universidad de Chile. Ya más maduro, se adentró en la poesía, formando parte del grupo surrealista chileno, pero no del Mandrágora, ya que se consideraba más surrealista que este grupo. Debido a diferencias irreconciliables con la ideología de dicho grupo, Rojas lo abandonó años después. Sin embargo, eso no frustró su vocación poética, ya que  publicaría textos como La miseria del hombre, en 1948. Luego vendrían títulos como Contra la muerte, Transtierro, Materia de testamento o No haya corrupción. Todos esos versos quedaron magníficamente reunidos en 2000 en el volumen Metamorfosis de lo mismo (Visor), un título que explica bien la forma de trabajar de un autor cuya poesía fue calificada por la crítica de "larvaria". Así, muchos de sus libros son una reescritura ampliada de poemarios anteriores. "Soy un inconcluso", dijo en una entrevista meses antes de ganar el Cervantes.

Fue profesor de literatura durante años, además, en el gobierno de Salvador Allende se le otorgaría la responsabilidad de ser diplomático en China y Cuba, cargo que desempeñó  hasta que el funesto golpe militar de 1973 lo puso en jaque, obligándolo a irse al exilio. Seis años más tarde volvería a su país para instalarse en Chillán. Cuando cumplió 90 años, la realizadora Soledad Cortés grabó el documental “Al fondo de todo esto duerme un caballero”, un recorrido junto al poeta por lugares que marcaron su vida como Concepción, donde organizó los históricos congresos de escritores, donde asistieron grandes creadores como Allen Gingsberg, Nicanor Parra, Pablo Neruda o Julio Cortázar. Este producto fílmico, jamás ha sido presentado en televisión abierta, a pesar de ser una coproducción de la Fundación Gonzalo Rojas y TVN. 

"Los verdaderos poetas son de repente y no basta el oficio", dijo en su discurso de recepción del premio Cervantes. "Te dan la palabra que no mereces y te pones a balbucear el mundo, imantado como en el amor por el encantamiento y el desollamiento". Aquel día, en Alcalá de Henares, se despidió citando en su propia traducción al "gran Horacio": "Jugaste bastante, comiste romanamente, y bebiste: ¡tiempo de que te vayas!". Gonzalo Rojas ha seguido jugando, comiendo y bebiendo ocho años más. Ahora acaba de irse. Justo dos días antes de que Ana María Matute reciba el Cervantes. "Es uno de esos gestos poéticos que solo cuadran en la ficción", ha dicho esta mañana la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde durante un coloquio con la escritora barcelonesa.
“Fue un hombre muy excepcional, que junto con grandes poetas como Neruda, Mistral, Huidobro y Parra, hizo que Chile fuera conocido como el país de los poetas” decía el presidente Piñera mientras estaba en medio de un acto que realizaba en Villa Alemana, Región de Valparaíso. ¿Y cómo no sería de excepcional este hombre si además del Nacional de Literatura, recibió enormes distinciones como el Premio Cervantes, Premio Reina Sofía y el Premio Octavio Paz? Pero Rojas no solo fue un gran poeta, sino un buen padre, amigo de Neruda y un chileno ejemplar.

miércoles, 20 de abril de 2011

Emulando a Vargas Llosa

Nota del blogger: El siguiente texto es una modificación de un texto de MVLL, el blogger no necesariamente comparte las opiniones del escritor.




Bajo el sol del mediodía, las gaviotas descienden ferozmente, cual avión de guerra, hacia el mar, sumergiéndose en sus entrañas en la búsqueda de alimento. Es un día sin igual en la nubosa Lima, ideal para divisar el horizonte, y sin embargo me encuentro sentado escribiendo mientras se cocinan mis entrañas.

Descomponiéndose en su aislamiento en alguna mazmorra infrahumana de la base naval, los líderes de Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, Abimael Guzmán y Víctor Polay. Sus atrocidades sin igual, que generaron inseguridad, indignación y terror, ahora son vistas como justificaciones para el régimen que desgobierna al país desde el famoso “autogolpe” del 5 de abril de 1992.

Duramente apabullados, heridos de gravedad y acéfalos, estos dos ejes del mal lanzaron una última señal de vida en la captura de la Embajada japonesa por el MRTA. Debido a esto, los hasta hace poco factores no esenciales en las discusiones a nivel nacional, recuperan cierta importancia fugaz, la cual será prontamente exiliada, por otras preocupaciones como los asaltos, atracos, secuestros y otras manifestaciones de violencia. 
Mal que bien, este hecho le ha dado un respiro de popularidad al régimen anti demócrata.  

miércoles, 13 de abril de 2011

El primer hombre que viajo al espacio - A una centuria de la revolución rusa



Mientras el mundo estaba partido en dos por la llamada Guerra Fría, el 12 de abril de 1961, la URSS hizo historia al alcanzar el primer gran logro en la carrera espacial contra USA: llevó al primer hombre, Yuri Gagarin, al espacio. Una hazaña que si bien fue reconocida por su competidor, motivo que John F. Kennedy se empeñara en lograr llevar a un norteamericano a la luna antes que la URSS enviara a un soviético, hazaña que lograrían Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin en julio de 1969.

Viajes hay muchos, pero epopeyas hay pocas, y menos si recordamos la realizada por el ruso Yuri Gagarin, un muchacho cualquiera que a penas justas tenía 27 años, se subió en el colosal Vostok 1 hacia donde ningún hombre había llegado jamás.
De estar vivo, tendría unos 77 años de edad y probablemente encontrase extraño todos los grandes cambios en el mundo en los últimos años, como la caída de la URSS, los avances en materia espacial, etc. Lo más probable es que hubiese recibido algún homenaje en su tierra natal, recordando con cariño y mucho orgullo que él había sido el primer humano en dejar la atmósfera terrestre.


Un muchacho llega al cosmódromo de Baikonur, probablemente algo nervioso ¿Quién no lo hubiese estado en su lugar? Toma un desayuno preparado especialmente para la ocasión. Después de realizarle algunos chequeos médicos correspondientes para comprobar que todo estaba en orden, Gagarin se dirigió al ascensor que lo llevó dentro del Vostok 1, aproximadamente a las 9 de la mañana la colosal nave se dirigió hacia un destino desconocido para la humanidad. Con un grito casi de guerra, salido desde sus entrañas con una emoción innegable: “¡poyejali!” - que en español quiere decir “¡vamos!” - Gagarin se dirigió al espacio. Una vez ahí, la gran nave se separó de los cuatro cohetes acelerados, dejando solo el principal, el cual estuvo más o menos 108 minutos, realizando una vuelta entera a la superficie del globo. En la parte final del viaje, una cápsula, donde se encontraba Gagarin, es despedida del cohete y comienza su reingreso a la Tierra. Aproximadamente a unos 23.000 pies de altura, el asiento de Gagarin es sacado de la cápsula y comienza su descenso en paracaídas.

Al aterrizar en Smelovka, en Saratov, Gagarin fue confundido por un extraterrestre por unas asustadas granjeras, quienes le preguntaron si es que venía del espacio. El astronauta tuvo que aclarar que, efectivamente, venía del espacio, pero que él también era un ruso como ellas.  El hasta entonces casi desconocido Yuri Gagarin, se convirtió en un héroe nacional y en una celebridad a nivel mundial, pero por alguna razón no tuvo oportunidad de volver a ir a otra misión espacial.

En 1968, Gagarin pudo pilotear de nuevo, esta vez, no una nave espacial, sino un Mig-15. Nada parecía fuera de lo común, el ruso realizó varias piruetas y comunicaba el estado de la nave cada cierta cantidad de minutos; sin embargo, de la nada se perdió la comunicación del avión, en la torre de control se temió lo peor. Después de una búsqueda en los alrededores, encontraron los restos del choque nefasto que llevó a Gagarin en su último gran viaje: hacia la inmortalidad.

lunes, 11 de abril de 2011

Lloraré lágrimas de sangre en junio



Aún cuando planeaba despertarme a las 10 de la mañana, me levanté a eso de las 7 y algo de la mañana, baje a tomar mi desayuno, recogí el periódico y comencé a leerlo. Después de un buen rato, salgo caminando, escuchando en mi MP3 las canciones de PULP mientras me dirijo a votar. No hay mucha gente en las calles, hay un par de carros dando vueltas, es probable de que la mayoría este emitiendo su deber, o, ya lo haya cumplido. Cruzo al costado del Metro de Canaval y Moreyra, mientras más me acerco a mi centro de votación, se concentra un cúmulo de gente. Hay cámaras aquí y allá, supongo que estarán realizando sus encuestas a boca de urna. No le hago caso a las cámaras, ni a los curiosos, me abro paso a través de los ingenuos que recién en esos momentos estaban certificando si efectivamente votaban ahí.

Encuentro el salón donde votaría, casi como lo adivinaba, había una cola larga de espera. Después de dos o tres señoras de edad, entro al aula, recibo la cédula, voy a la esquina y emito mi voto, marco los dos mapas para presidente y coloco un par de números, el 1 y el 10 en congresistas. Al rato, cierro la cédula, la coloco dentro del ánfora, firmo, coloco mi dedo índice entintado en la hoja impresa, y de ahí coloco mi dedo medio en la tinta púrpura. Recojo un par de servilletas, me limpio lo mejor que pude el dedo y regresé a mi casa. Cuatro por la tarde, el primer flash informativo parece alentador para PPK. Me alegro al ver que Toledo está hundido y siento lástima por Castañeda. Mientras espero al nuevo flash leo un libro, después de un par de horas me voy a dormir, me levanto exaltado, como si me poseyera un espíritu maligno, son más de las ocho de la noche, veo la pantalla de la TV algo muy desagradable: la diferencia entre Keiko y PPK se agranda cada vez más. Me siento abrumado, pero aún mantengo las esperanzas, entro a mi Facebook y comento los resultados. Aquella noche no podía conciliar el sueño, me imaginaba a todas las personas que habían votado por PPK, Toledo y Castañeda ¿Cómo se debían sentir ahora? ¿Estarían tan o más asustados que yo? ¿Tendrían las mismas dificultades para conciliar el sueño?

Lunes por la mañana, la ONPE está a más del 70%, aún aumenta la diferencia entre Keiko y PPK, me da un escalofrío general, ahora era más difícil que mi candidato fuese a pasar a la segunda vuelta, ya tenía que ir pensando en el peor caso: Ollanta contra Fujimori ¿Qué haría? Sentía que la presión se me bajaba, la depresión me invadía… ¿Qué opción debía escoger? Mi cerebro comenzaba a procesar la idea, nada agradable por cierto, de que tendría que votar, con el dolor de mi alma, por uno de ellos ¿quién? No lo sé, pero de algo estoy seguro: lloraré lágrimas de sangre ese día, vomitaré con asco después de votar, me tumbaré en mi cama y me hundiré en la más terrible depresión que afrontaré en mi vida y le pediré a Budha que se apiade del Perú.  

García quiere repetir el plato en el 2016


Federico Danton espera impaciente en las afueras de algún aula del colegio Santísima Niña María, su padre, el Presidente Alan García, se encuentra emitiendo su voto. Pocos minutos después de que votase, la periodista Cecilia Rosales Ferreyros comenzó su entrevista. “Después de dos gobiernos, uno está convencido de que hay que dejar paso a otras personas también”- responde el Presidente a Rosales.

“¿No le gustaría ser reelegido por tercera vez?” fue la pregunta con la que inició Rosales. En una actitud propia de sí mismo, García respondió: “¿Y a quien no? Yo nunca le miento al país (…) El honor de representar a la patria y al pueblo es extraordinario”.
No nos sorprende en lo absoluto, ya que era obvio, que el presidente quiera volver a “probar el plato” por tercera vez.

“Yo jamás me he sentido predestinado, jamás me he sentido que debe pasar la historia a través de mi persona”, declaró el presidente García a Rosales Ferreyros.
¿Acaso no olvida algo nuestro Presidente? El hecho de que él es el APRA, y de que muy probablemente él, contrariando su opinión, está predestinado a ser el candidato del partido de Haya de la Torre, por muchos años más.

El verdadero vicio absurdo



Salía de clases, algo cansado, había intentado leer 20 hojas de una lectura y contestar unas preguntas al respecto de lo leído, en poco menos de una hora. Como era ya obvio en los últimos minutos, no pude acabar dicha enmienda, a las justas estaba empezando la página 18; sin embargo, mi mente pensó en una manera de distraerse rápidamente: leer la Agenda Semanal, una suerte de folleto informativo que entrega semanalmente la UL. Como no había gran cosa de mi interés en el interior, lo cerré  y procedía a guardarlo, cuando observé una suerte de advertencia - propaganda (no se muy bien como llamarla), en la cual se leía que la universidad tenía como meta lograr un espacio totalmente libre de humo, y, por lo tanto, estaba prohibido fumar en todas las áreas del campus, caso contrario, sería sancionado.
Me quedé boquiabierto por una fracción de segundo, la verdad me parecía una medida genial, pero ¿realmente se podría lograr? No solo hay mal chicos(as) que andan por ahí fumándote un cigarro en tu cara, en los baños, en el ascensor, etc. Hay también docentes, bastante pendejos por cierto, que les interesa un pepino lo que pienses de ellos, y encienden un cigarro dentro del A - yo mismo he visto a uno de estos engendros del mal, que en vez de dar el ejemplo, incentiva al incumplimiento de las normas - ¿Qué se puede hacer con estas alimañas? ¿Se les descontará el sueldo? ¿Los pueden amenazar con suspenderlos o despedirlos? ¿Cuáles son estas famosas sanciones? En verdad espero que este vicio absurdo sea eliminado de raíz de una buena vez por todas.

El curioso caso de la lectura (in)existente


En la primera semana de clases, una profesora, cuyo nombre no pienso mencionar, nos dijo que dejaría una lectura, a más tardar el martes por la mañana. Sin ser flojo, fui a buscar a la susodicha ese día, por la tarde; sin embargo, me encontré que no existía siquiera un folder, no sé porque llaman así a los paquetes de hojas bond "reciclados" donde guardan las lecturas, de la profesora. Me retiré, suponiendo, que probablemente estaría al día siguiente.
En la segunda clase de ese curso,el miércoles, la profesora aclaró que dicha lectura estaba a nombre de otra profesora, ya que, consideraba innecesaricolocar dicha lectura en un "folder" suyo, si es que ya estaba en otro. Me pareció una sabia decisión y ese mismo día fui a buscar de nuevo... ¿Cómo dice? - pregunté sorprendido - ¿No hay un folder de esa profesora? - la respuesta fue negativa - ¿Tampoco hay un folder del curso? - tampoco recibí un sí por respuesta.
¿Qué había pasado? ¿Se habría olvidado de colocar la lectura la otra profesora? No lo sabía, pero no podía hacer nada al respecto, solo esperar a que se encontrara al día siguinte el la fotocopiadora...
Juves por la mañana, voy casi resignado hacia las fotocopiadoras, como ya había previsto, no había rastro alguno de dicha lectura. Ese día, uno de mis días más cargados, no se me ocurrió revisar de nuevo la fotocopiadora. Ese mismo día le envié un correo a la profesora, contándole de los desafortunados eventos, esperando su pronta respuesta.
El viernes no me dio la gana de revisar la fotocopiadora, ni siquiera me acordé de revisar mi correo por si me habían respondido y realicé mis clases con completa normalidad. Al día siguiente, por la mañana, revisé mi correo: la profesora me decía, básicamente, que había dejado la lectura el jueves POR LA TARDE.
Pensé mil y un maldiciones, mi inutilidad había sido demasiado grande, le pedía prestado el auto a mi padre y me fui corriendo a la UL. Llegué corriendo como loco, solicité una copia de la lectura de inmediato, tenía que leerla para ese lunes. Pero, una vez más, me dijeron que no había dicha lectura, que no había siquiera un folder de dicho curso. ¿Que había pasado? Corrí a la cabaña que está afuera de comunicaciones, nada. ¿Dónde estaba la lectura? Regresé frustrado a mi casa, esquivando el gran tráfico de los mil demonios, entré a mi computadora y le envié un correo a la profesora, esta ocasión para preguntarle el título del libro, ya que, quería buscarlo.
El domingo por la mañana, recibí su respuesta, me decía que ella había visto la lectura en la fotocopiadora.
Creí estar volviéndome demente, no creía lo que leía ¿dónde había estado escondida dicha lectura?
Con dolor de cabeza, hoy lunes por la mañana busqué la lectura, llegué a la fotocopiadora, me decían, que efectivamente la lectura existía, pero que se encontraba desaparecida desde el sábado. Suspiré a mis adentros, me sentía mal, me dirigí a la biblioteca y comencé a escribir este post...

viernes, 8 de abril de 2011

El presidente idóneo



Este domingo 10 de abril, a eso de las 10 de la mañana, me dirigiré a las ánforas una vez más, esta vez para emitir mi voto en una elección presidencial.
Habrá un ambiente tenso, de eso estoy seguro, la amenaza de una probable victoria de Humala, los tiene a todos asustados, incluso a mí.

Pero se que mientras haya aún peruanos con el suficiente razonamiento como para no malograr el Perú, ese bicho no saldrá elegido.
Al igual que muchos de mis conocidos, yo también votaré por PPK, no por seguir una “onda”, no porque me parece chistoso que le toquen “la bocina” o porque soy un “pituco”, voto por él porque me parece que es el candidato más preparado, inteligente y con mayor experiencia de todos los demás.

Y es que su plan de gobierno, un poderoso compendio de 38 hojas, es el que más me ha llamado la atención, ya que no solo promete incrementar el trabajo formal, asfaltar más carreteras o luchar contra la corrupción, esas son objetivos que también se trazan los demás candidatos; sino que, busca disminuir los impuestos, generar un aseguramiento universal, brindar terrenos para viviendas y luchar para que haya una descentralización efectiva e institucional.

Además buscará apoyar a los pequeños agricultores brindándoles semillas y servicios técnicos; conectará a la capital con otras ciudades a través de una red de trenes ligeros; mejorará la calidad de la educación pública aumentando la inversión al 7% del PBI; garantizará el aseguramiento universal en salud; etc.
Por estas y muchas razones más, es que confío en PPK e invito a quienes aún no se han decidido, a que voten por el mejor (o sea PPK) y no por el "mal menor" (es decir Toledo).

jueves, 7 de abril de 2011

El extraño caso de la espuma diabólica



Despierto en la mañana, casi como toda mañana, bien adormilado y con harta flojera, pero hay algo distinto en aquel día, lo puedo decir, aunque no se muy bien que es lo que hay de extraño en este día ¿Será tal vez porque me quedaré casi de corrido, solo interrumpido por un "hueco" de una hora, unas 8 horas en la UL? Probablemente se tratara de eso... decido dejar mis pensamientos un rato y me dirijo a tomar un raudo desayuno...

Sufro, en clases de taller de animación, el aburrimiento me quiere ahogar. Tomo un poco de agua, peligroso acto por cierto tomando en cuenta que estoy rodeado de cables, me muevo de aquí para acá, me echo para atrás, para adelante, todo un ritual para evitar desplomarme en el teclado.
Nada parece funcionar, en verdad comienzo a desesperarme al ver que aún falta más de una hora para que acabe la clase, no estoy muy seguro si sobreviviré mucho tiempo más esta nefasta situación.
Intento distraerme leyendo noticias del día, no funciona; viendo mi correo, muy mala idea; decido entrar al facebook y compartir mis moribundos ánimos con el resto, estoy seguro de que no habrá respuesta alguna, pero al menos me ayuda a quitarme algo de stress de encima. Ya como medida final, me escabullo hacia los baños, me lavo la cara y regreso, efectivamente me despierta, pero no estoy muy seguro de por cuanto tiempo...

Después de un "paquete" de dos horas y algo de cabina de periodismo radial, del almuerzo y de otras dos horas de otra clase, al fin, uno de los días más fastidiosos de mi semana se había ido, por ahora...
Mientras bajaba en el ascensor, una chica, de esas que aún cuando no las conozcas te caen bien, dijo que al venir había visto espuma en la fuente. Ciertamente me costó trabajo dar crédito a mis ojos, al ver que, efectivamente había una "nube" de espuma flotando en el agua ¿Quién lo había echo? ¿Con qué propósito? Pero más importante aún ¿Cómo demonios lo había hecho? Habían personas por todas partes, un par de cámaras, vigilantes en la cercanía, etc. Definitivamente era un trabajo del nivel de Neal Caffrey o Patrick Jane...

miércoles, 6 de abril de 2011

Bestialidades



Estaba sentado frente a mi computadora, en el taller de crónicas, me pareció escuchar que el trabajo era averiguar que era lo que pasaba en el pabellón W, ni bien terminó la clase me fui volando hacia dicho lugar, hice una suerte de mini - entrevista, relatada en el anterior post, y con mucha satisfacción, llegue a mi casa y me puse a escribir en un borrador, que llegué incluso a imprimir, lo acontecido en esa noche.

Hoy, me enteré de la mala noticia de que no solo mis ojos están atrofiados, sino que mi oído también, y parece que mucho, ya que, el trabajo era averiguar que sucedía en el pabellón V.Cruzaron por mi mente mil y un maldiciones hacia mi incompetencia, hacia la pérdida de tiempo y esfuerzo, etc. ¿Pero qué podía hacer? No tenía superpoderes, una máquina del tiempo. Y no había hallado ninguna alteración espacio-tiempo que me transportara al momento idóneo... me resigné, decidí ir al lugar y ver qué era lo que pasaba ahí.

Llegué y observé una exposición de arquitectura: diseños, maquetas (si es que se las llama así), etc. Una variedad asombrosa de trabajos, unos, según mi criterio, mejor logrados que otros. 
Ciertamente trataré de no cometer de nuevo la bestialidad de oír mal una asignación de este tipo. 

Prejuicios Infaustos



Es domingo por la tarde, mañana comenzaré un nuevo ciclo universitario, a mi mente algo cansada, por tantas horas de exposición a la computadora, se le ocurre de la nada revisar el correo de la universidad. “No tengo nada mejor que hacer hasta que comience el debate”— pienso — Una vez entré al sistema electrónico comencé a revisar la bandeja de entrada: varios correos, poco interesantes por cierto, que me informaban sobre charlas de sicología y no se cuanta vaina. Entre los ya repetitivos mensajes de una “institución” —no se que otro nombre colocarle — que “ayuda” a los estudiantes en ciertos cursos, que curiosamente casi todos son de épocas “cachimbas”, y la verdad que me harta que sigan enviando estos mensajes quisquillosos; hallé algo extraño, en la agenda semanal había un “spot” —si es que puedo llamarlo así — que rezaba lo siguiente: “Entrega de cuadernos ULIMA”. Pensé ciertas palabras de muy alto calibre, preguntándome qué pasaba aquí, que clase de broma era esta que me jugaban mis ojos, que bien podrían terminar como los del pobre Edgar Degas.  ¿Acaso el desánimo ante el inminente regreso a la universidad hubiese provocado la segregación de alguna toxina dañina que había convertido a mi cerebro en algo menos sólido que el queso de una cheeseburger? Pero no, lo volví a leer una y otra vez hasta convencerme de que mi cerebro estaba bien, al menos, por ahora.
Lunes, es de día, llego a la universidad en la mañana, hace algo de calor, la verdad que no entiendo este clima de miércoles; por no emplear una palabra más fuerte, pero más justa.
¿Por qué tan cambiante? ¿Tan indeciso? ¿Tan molestoso? No creo que nadie lo sepa…
Me dirijo angustiado y repleto de dudas al pabellón W: ¿Por qué de la nada vienen a “regalar” cosas — bien sabía que con lo que pagamos bien pueden “regalarnos” un “pack” de mochila, cartuchera y cuaderno —? ¿Acaso no había sido el único loco que se había dado cuenta de que la pensión había estado en aumento año tras año y, para evitar un descontento, la universidad había tomado esta acción aparentemente populista —no sabía si empleaba bien la designación, pero fue lo primero lo que se me vino en mente —? ¿Trataban de ganar fama de “regalones” para así obtener más alumnos? No tenía idea, simplemente avanzaba a paso algo acelerado, ya que, mi cuerpo malherido por un accidente no podía darse el lujo de andar trotando y menos corriendo.

Al llegar al lugar encuentro una enorme cola. “Algo así debió ser el primer gobierno de Alan” — pienso. Me colocó detrás de un grupo de gente anónima para mi y espero… al fin llego, me dan un cuaderno de colores claros, forrado con lo que parece ser VINIFAN bamba, dentro de este forro había un lapicero ARTESO color púrpura, un detalle muy curioso por cierto. Además de esto, me dieron el Manual de normas, que lo leí un rato y de ahí lo guarde no se dónde, y una regla de “USE – Universal Student Exchange”. No tuve ganas de abrir el empaquetado, cuando regresé por primera vez a mi casa — para almorzar y de ahí regresar a la UL — dejé en mi escritorio este singular “regalo”.

Después de la clase del taller de crónicas periodísticas, me dirigí de nuevo al “hall” —no tengo la más mínima idea de por qué le llaman así — del W, pero esta vez, a pesar de que la espera fue casi nula, fue mucho más incómoda, le pregunté a uno de los muchachos, porque no tengo idea de cómo llamarlos, que se encontraban ayudando a entregar estos cuadernos, si es que podía ponerme en contacto con alguno de los organizadores del evento, inmediatamente le pasó la voz a un muchacho bien vestido que estaba por ahí dando vueltas, este, quien jamás tuvo la amabilidad de darme su nombre, me dijo que el evento no era una cuestión espontánea, sino que era una cuestión que se había planeado de antemano hacia ya varios años. Cuando intenté que fuese un poco más específico, dudó, se lo vi en la cara, y llamó a su auxilio a una mujer, quien de ahí en adelante me respondió con la mayor claridad y respeto posibles. ¿Qué sucedió con el muchacho NN? Pues, huyó el muy cobarde, se arrinconó en algún bunker secreto debajo del W y no lo volví a ver jamás…

María Angela Moses, una de las organizadoras del evento, se tomó un poco de su tiempo para atender mis dudas, le agradecí y le agradezco su gentil y honesta manera de responder a una mente algo atareada por el primer día de clases, y que, como comentaré en un rato, no pudo evitar sacar a flote su carácter ácido e inoportuno…
Ella me comenzó a explicar que pertenecía al área de marketing, y que su misión en ese acto era difundir la ideología de la UL (misión, visión y otros aspectos que ella afirmaba estaban colocados en el cuaderno) y generar identidad en el alumno, algo así como una identificación.
Según me dijo se necesitaron de varios auspiciadores — ¡Y vaya que hasta son excesivos! — para solventar parte gastos, y que la otra parte, la asumió la universidad. Decía que esta entrega “gratuita” de libros, no era lo único que habían echo, sino que ellos habían organizado los círculos de talleres, el estreno de la película “Un mundo surreal”, entre otras actividades, todas ellas queriendo responder a la interrogante de algunos alumnos de “¿Cómo me recibe mi universidad?”. Todo iba bien, hasta que solté la pregunta: “¿No cree que esta es una medida en cierta manera populista?”. Su cara cambió, su voz ya no era tan lisa, y ciertamente sentí una suerte de “presión” encima. Ella me dijo que de ninguna manera era algo populista, que un cuaderno no haría que te quedases en la universidad o que te gustara más. Ni bien acabé con mi mini entrevista, le solicité su nombre, y ya cuando me estaba hiendo, ella me lo preguntó a mí. Bien pude inventar un nombre, pero simplemente no me pareció correcto: había generado una molestia, había insultado su esfuerzo y trabajo, me sentía culpable, simplemente debía apelar a la verdad…

Llegué a mi casa, arranqué el VINIFAN bamba y cayeron varios descuentos, promociones y no se cuanta cosa más. Eran “cupones” o “consolidados”, promociones bacanes que nos daban por pertenecer a esta universidad. Ni bien vi eso, me abordó de nuevo la duda: ¿Si regalar cuadernos, con descuentos incluidos, no es populismo entonces que demonios es?

martes, 5 de abril de 2011

Reflexiones de un caminante



Despierto en la mañana, hace frío y mi cerebro, como ya es costumbre, solo funciona en un rango de 30 a 40 por ciento de su capacidad total. Me duele el cuerpo, no solo porque creo haber dormido mal, sino porque me acuerdo que hace un par de días, por culpa de mis malgastadísimas pantuflas, me resbalé y caí por las escaleras. Afortunadamente no me golpeé la columna, la cabeza o el cuello, ya que, probablemente estaría mucho peor, pero aún así mi cuerpo se quejaba, casi tanto como se había quejado el sábado después de ver “Temporada de Brujas”, una película que comenzó más o menos bien, pero que a lo largo de la película se volvió terriblemente predecible, y cuya parte final fue, por decir lo menos, una desgracia total.

Veo el reloj, son como las 7:12, me doy cuenta que hubiese sido una mejor idea colocar la alarma 10 minutos antes, solo porsiacaso, ya que, nunca puedo prevenir totalmente con que ánimos me levantaré al siguiente día. Parecía increíble creer que las vacaciones hubiesen terminado, aún lo digería cuando me dirigía hacía la cocina. Toda un temporada de comprar comics, ver series en internet, leer libros como “Drácula”, que a pesar de ser algo viejo, me entretuvo tanto o más que “Nocturna”, un libro que compré el año pasado solo porque el nombre de Guillermo del Toro estaba en la portada, y que ciertamente, hasta ahora, es uno de los libros que me ha “atrapado” más en el desarrollo de su historia.
Ya estaba abajo, hoy no llega El Comercio — solo lo hace los martes, jueves, sábados y domingos — tendría que comprar un Perú.21 cuando saliese de la casa, lo más probable, como comprobaría minutos después, es que la portada tratara del llamado debate que había acontecido el día de ayer.

Comienzo a hervir el agua, a calentar el café, a buscar la bendita bolsa de pan, (que bien podría haber estado escondido en cualquier parte de la cocina) a sacar un plato, donde colocaría los panes, y, finalmente, a llenar un vaso con agua. Me encanta el lugar, mi casa, o mejor dicho la de mis padres, está ubicada en una residencial más o menos tranquila, con gente algo quisquillosa y sus típicas “horas pico”, me digo a mi mismo que algún día, a penas tenga el dinero, me compraría un departamento, simple, de un piso. No me interesaría mucho el distrito, mientras la zona sea tranquila y segura.

Salgo de casa apurado, se me ha hecho tarde, según mi lógica, definitivamente tuve que haberme levantado 10 minutos antes — me digo a mi mismo refunfuñando — compro mi periódico. "Con suerte algún día trabajaré para algún periódico que pertenezca a la familia de El Comercio" 
— pienso mientras veo una portada que parece calcada del debate anterior, pero que, creo o, no se podía evitar repetir: "NO PASÓ NADA", o algo así rezaba el titular de la portada, y la verdad que el poder somnífero del llamado debate fue poderosísimo, tanto que casi me noquea al menos tres veces.
Afortunadamente, me las ingenié para mantenerme despierto...

Parte de nacimiento



Hacía tiempo que no desempolvaba mi cuenta de blogger, ya casi se me había olvidado mi clave, y es que desde el fallecimiento de mi querido blog "Ideas y Delirios", no había vuelto a tocar esta web, a menos claro algún curso me lo pidiese.
Este ciclo comenzó con paso rápido y conciso, de alguna forma debo ver como no terminar aplastado ante la inminente avalancha de trabajos, investigaciones, reuniones grupales, etc.
La esquina del blogger es un intento de retomar parte del espíritu de "Ideas y Delirios", una suerte de bitácora de infortunios, experiencias, etc. Pero no solo eso, de lo contrario este nuevo espacio estaría condenado, como su antecesor a una autodestrucción fugaz y certera. La verdad que no se muy bien que cambios haré, pero los tengo que emplear, para así evitar consecuencias lamentables.