jueves, 9 de junio de 2011

Billete desgraciado

Hoy era un día fastidioso, el más pesado de mi semana, ya que me quedo de corrido de 9am a 7pm, con solo una hora, a veces menos, para almorzar fast food y retornar corriendo a clases, a un curso en extremo aburrido, que si le sumas el proceso de digestión que siempre me genera sueño, es un suplicio mantenerse despierto... pero hoy, se agregó una nueva desgracia al día: un billete con una grieta en su centro.




En vano intenté que me lo aceptaran en lugar alguno, siempre me decían que el billete estaba en malas condiciones y no se que más, la verdad no me parecía para tanto, estaba roto si, pero no era un "señor hueco" que rectificara su rechazo. Cansado, y hambriento me dirigí a un banco, no pienso decir cual, para que me cambiase el bendito billete.


Ni bien fue mi turno, me acerqué a la ventanilla y pedí, de la manera más educada que pude, si es que era posible sustituir el billete. Me dijeron que sí, le di el billete a la recepcionista, quien se lo quedó viendo, unos 4 ó 5 segundos, diciendo: "Es falso". Me quedé pasmado, no lo creía, cogí un rato el billete, lo miré a contraluz, veía el sello de agua y la línea que está en el centro, cómo era viejo no tenía los colores que cambiaban su tonalidad, así que ¿en verdad era falso? La muchacha pareció leer mi mente, me solicitó el billete, agarró un pedazo de papel y un lápiz - "Mira" - y muy rápidamente pasó el lápiz sobre la hoja en blanco, como si quisiera calcar algo, mas no salía nada - "¿Vacío verdad?" - Sacó un billete de la caja, realizó el mismo procedimiento y ¡que sorpresa! salía la cara. Me sentía humillado y fatal, no solo tenía un billete roto, sino que falso ¿qué comería? Con los espíritus bajos, pero aún así agradecido, quise proceder a mi retirada, mas la muchacha me retuvo, diciéndome que tenía que rellenar un formulario o algo así.


El billete se quedaría con ellos, o por lo menos eso fue lo que mi debilitado y hambriento organismo logró entender, me pidieron mis datos personales y mi DNI, me sentía súper incómodo y denigrado, era casi como estar siendo interrogado por un policía o ser sospechoso de un robo. Procedí a esperar que acabara dicha humillación, una vez recuperado mi DNI, me retiré dando las gracias. Caminé, pensando ¿cómo reconocería ahora los billetes falsos? La muchacha me había sugerido tomar en cuenta la textura ¿pero que carajo se yo, o cualquier persona "común", sobre la textura correcta de un billete verdadero? Ciertamente no me parecía lógico, ni cómodo, siempre llevar un pedazo de papel y un lápiz a la mano, para realizar el "calco" del billete ¿Entonces qué podía hacer? Ciertamente no lo sabía, ni lo sé, lo único que podría decir es que a partir de hoy no aceptaré otro billete roto, por más insignificante que sea el corte...

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