El viernes 22 de julio será una fecha inolvidable para Noruega, se convertirá en un triste recuerdo, en una herida que no sanará jamás del todo, será la fecha donde recuerden el doble atentado ocurrido en Oslo, donde al menos unos 92 habitantes fallecieron.
Dicho atentado ocurrió al promediar las 15:30, el presunto actor es Anders Behring Breivik (el que se muestra en la foto), un noruego de 32 años, con una ideologías ultraderechista, fundamentalista cristiana e islamofóbica. Él se autodefine como nacionalista en varios foros de internet y habría sido detenido en 2001 por posesión de armas y explosivos. En su perfil de Facebook dice ser director de su propia empresa,dedicada al cultivo de vegetales (lo cual le podría dar acceso a grandes cantidades de determinados abonos que pueden emplearse para la fabricación de explosivos).
Breivik se habría disfrazado como un policía y armado con dos armas semiautomáicas, y se habría dirigido a la isla de Utøya, a 40 kilómetros de la capital noruega — “Nos dijo a gritos que todos moriríamos, se le veía muy seguro, tranquilo y bajo control, sabía lo que estaba haciendo” — relató Adrian Pracon, uno de los testigos del atentado. “La gente caía muerta delante mío. Corrí por el campamento hacia el área de las tiendas de campaña. Vi al hombre armado. Dos personas empezaron a hablarle y dos segundos después estaban muertas. Él llevaba un uniforme negro con bordes rojos. Parecía nazi, con el uniforme que parecía de policía”, relató Pracon.
El ataque en la isla se produjo dos horas después del de la capital, donde se detonó explosivos que causaron grandes destrozos en los edificios cercanos. Momentos difíciles vivirán los Noruegos , el miedo está en el aire , pero lo último que pueden hacer es dejar que el o los responsables se apoderen de sus vidas, de lo contrario el terrorismo habrá vencido.

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